Las principales causas de regresión de las poblaciones de avutardas
son:
La
caza
Responsable de la reducción o extinción de muchas poblaciones a lo largo
del siglo pasado. Su efecto se reduce hoy a un número no determinado
de muertes por caza accidental o furtiva, y al riesgo de recatalogación
de la especie como cinegética.
 |
| Radiografía
de avutarda muerta por caza furtiva |
|
 |
| Placa
alar de avutarda marcada muerta por disparo |
|
Las
transformaciones agrícolas
La intensificación agrícola y la transformación de secano en regadío
suponen actualmente el principal peligro que amenaza la supervivencia
de la especie en muchas regiones españolas.
Este
proceso de transformación agrícola ha provocado, junto con la caza,
la extinción de numerosos núcleos reproductivos de avutardas en España
entre 1960 y 2000.
Por otra parte, determinadas prácticas agrícolas, como el tratamiento
con herbicidas, el laboreo de barbechos en plena primavera, o la quema
de rastrojos en verano, destruyen nidos y esquilman la escasa biodiversidad
que constituye el alimento para las avutardas y otras aves esteparias.
En la actualidad existen en algunas zonas de España programas de medidas
agrícolas compatibles con la conservación de la naturaleza, que ofrecen
compensaciones a los agricultores que no utilizan prácticas agrícolas
nocivas para la fauna.
Las
colisiones con tendidos eléctricos
Suponen en la actualidad la causa más importante de mortalidad no natural
de adultos en esta especie. El gran tamaño de las avutardas reduce su
maniobrabilidad en vuelo y es la causa de que no sean capaces de esquivar
los cables cuando se los encuentran en pleno vuelo, sobre todo en condiciones
de visibilidad reducida y, especialmente, en el caso de los machos,
mucho más pesados que las hembras.
Algunos
tendidos especialmente peligrosos se señalizan con espirales de PVC
para hacerlos más visibles para las aves.
|