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Captura y marcaje
Uno de los métodos principales del proyecto
consiste en marcar individuos con placas identificativas y emisores de
radio que permitan seguir sus movimientos.
Cada verano se marcan avutardas jóvenes de 2-3 meses de edad, cuando
aún dependen de sus madres y no han desarrollado plena capacidad de
vuelo. Las placas alares se tapan provisionalmente con papel para
minimizar su visibilidad durante las primeras semanas tras el marcaje.
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Entre
estas dos imágenes han pasado 20 años de investigación, con más 600
avutardas marcadas y seguidas en
distintas regiones españolas. A la izquierda, primer pollo marcado por
nuestro
equipo en la Reserva de Villafáfila, el 16 de julio de 1987. A la
derecha,
pollo marcado en julio de 2006,
en Madrid.
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El emisor
de radio permite la localización del individuo marcado a lo largo de
4-5 años, como en el caso del macho “Estrella’’, que vemos durante su
marcaje en Villafáfila a la edad de dos meses, en julio de 1991, y ya
adulto, tres años después. A su derecha, la hembra “Banda”, marcada de
pollo en la misma fecha que el “Estrella”, fotografiada a los doce años
de edad.
Las placas alares seguirán permitiendo su identificación, una vez
agotadas las pilas del emisor, o, como en el caso de estos dos
individuos, cuando el emisor ya se ha desprendido del animal.

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En estas imágenes vemos a otro individuo durante su marcaje,
a la edad de tres meses, en julio del año 2000 en Sevilla, y dos años y medio
después, como macho inmaduro. Hoy este macho es ya un adulto reproductor en uno
de los grupos de avutardas que aún sobreviven en la campiña sevillana. |
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Además de jóvenes, se capturan adultos
mediante redes arrastradas por cohetes, que atrapan a las aves. Estas
son rápidamente extraídas e inmovilizadas mediante chalecos especiales,
colocándoseles además una capucha para impedirles la visión y
tranquilizarlas.
A cada individuo se le colocan
placas identificativas y emisor, y se le toman medidas y muestras de
sangre para análisis genéticos y fisiológicos.
Seguimiento
por radio y localización aérea de individuos marcados
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Cada emisor emite una
señal de radio en una frecuencia diferente, aunque la potencia de dicha
señal permite su búsqueda y localización por tierra tan solo a unos
pocos kilómetros de distancia. Cuando las avutardas se dispersan o
migran a distancias mayores, es necesario el uso de avionetas. Las E-24
Bonanza de la Base Aérea
de Getafe han resultado ser idóneas para esta búsqueda aérea.
Mediante una antena direccional montada en el extremo del ala, piloto y
copiloto son capaces de localizar con gran precisión el lugar en el que
se encuentra el individuo marcado con radio, lo que hace posible que
los biólogos puedan seguir estudiando el comportamiento de cada uno de
estos individuos en tierra.
La utilización de aviones militares, gracias al convenio de
colaboración entre el CSIC y el Ejército del Aire, está permitiendo
obtener resultados óptimos sobre dispersión y migraciones de las
Avutardas en España. La búsqueda aérea ha permitido realizar en quince
años cerca de 2000 localizaciones aéreas de individuos que habían sido
perdidos durante su seguimiento por tierra.
Las Avutardas adultas suelen realizar desplazamientos estacionales de
hasta 250 km entre sus zonas de cría y las zonas de veraneo o
invernada, siguiendo rutas de vuelo que suelen repetirse año tras año.
Los individuos jóvenes también recorren cientos de kilómetros durante
su etapa de dispersión juvenil, antes de establecerse definitivamente
como adultos reproductores.

Ejemplos de recorrido
estacional de tres machos de Madrid a lo largo de varios años de
seguimiento
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